1. Rectificado mecánico con amoladora angular.
Utilizar una amoladora angular equipada con discos de diamante es uno de los métodos más comunes para pulir hormigón, especialmente adecuado para áreas de trabajo pequeñas (menos de 10 metros cuadrados). A continuación, se detallan los puntos clave a tener en cuenta durante su uso:
Lijado por capas: Cada capa de lijado no debe superar los 0,5 cm de espesor. Este método de lijado por capas ayuda a prevenir el sobrecalentamiento y garantiza un proceso de lijado más controlado. Al trabajar por capas, se consigue una superficie más lisa y se reduce el riesgo de dañar el hormigón.
Enfriamiento inmediato: Para evitar el sobrecalentamiento del disco de pulido y del hormigón, interrumpa el enfriamiento cada 30 segundos de pulido. Esto no solo prolonga la vida útil del equipo, sino que también ayuda a mantener la integridad de la superficie del hormigón.
Control de polvo: El lijado de hormigón genera una cantidad considerable de polvo, que no solo supone riesgos para la salud, sino que también ensucia la zona de trabajo. Para reducir el polvo, se recomienda utilizar aspiradoras industriales junto con las amoladoras angulares. Esta combinación ayuda a recoger el polvo en su origen, manteniendo la zona de trabajo limpia y segura.
2. Tratamiento de ablandamiento químico
En zonas con armadura densa o con hormigón especialmente duro, puede resultar útil un tratamiento de ablandamiento químico. Este consiste en aplicar un ablandador de hormigón a la superficie antes del pulido.
Instrucciones de uso: Trate el hormigón con la fórmula en gel y deje que penetre en la superficie durante aproximadamente 24 horas. Este tratamiento ablanda el hormigón, facilitando el lijado.
Ventajas: El tratamiento de ablandamiento químico puede reducir la dureza superficial en aproximadamente un 40%, disminuyendo así el desgaste de los equipos de rectificado. Este método es especialmente adecuado para el acabado de cantos y esquinas, donde se requiere una precisión extremadamente alta.
3. Acabado artesanal exquisito
Para la etapa final del pulido del hormigón, especialmente el último centímetro, se recomienda utilizar una técnica de acabado manual fina para obtener una superficie lisa y plana:
Utilice un cincel de carburo de tungsteno: Desbaste la superficie con un cincel de carburo de tungsteno en un ángulo de 45°. Este método permite un mayor control y precisión, especialmente en espacios reducidos o esquinas.
Lijado: Después de desbastar la superficie, líjela con papel de lija de grano 80 para alisarla. Este paso ayuda a eliminar cualquier imperfección restante y prepara la superficie para el acabado posterior.
Comprobación de la planitud: Durante el lijado, compruebe periódicamente la planitud de la superficie con una regla. Esto garantiza una superficie plana, fundamental para la posterior instalación del suelo o cualquier otro tratamiento superficial.
En conclusión
El pulido de hormigón es un proceso crucial que requiere las técnicas y herramientas adecuadas para obtener resultados óptimos. Mediante el uso de una amoladora angular equipada con un disco de diamante, la aplicación de tratamientos químicos de ablandamiento y la combinación de técnicas de pulido manual meticulosas, se pueden preparar superficies de hormigón de manera eficiente para diversas aplicaciones. Priorice siempre la seguridad, controle el polvo y supervise el proceso de pulido para garantizar el resultado final. Con estas técnicas, podrá obtener una superficie de hormigón lisa y uniforme que cumpla con los requisitos de su proyecto.
Mediante el uso de una amoladora angular equipada con un disco de diamante, la aplicación de tratamientos químicos de ablandamiento y la combinación de esto con técnicas meticulosas de lijado manual, se pueden preparar eficazmente las superficies de hormigón para diversas aplicaciones.



